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En una industria donde todo se trata de juegos como servicio, mundos abiertos y peli-juegos, Capcom se arriesga con los JRPGs una vez más con Monster Hunter Stories 3: Twisted Reflection. Una entrega muy distinta a la tradicional caza de monstruos vista en Wilds y World. Un juego que se centra en el combate por turnos, la historia contada a través de la progresión del juego y un interesante giro de coleccionista de animales. ¿Podrá Capcom penetrar la barrera del combate por turnos? ¿O estará este juego condenado a ser un juego de nicho más?

Capcom, el estudio nipón responsable de franquicias legendarias como Resident Evil, Megaman y Dragon’s Dogma, nos trae la tercera entrega del juego spin-off Monster Hunter Stories, puliendo la fórmula que vimos anteriormente en Wings of Ruin y una producción estética y sonora que es sencillamente deslumbrante.
Esa saga no busca competir con la línea principal directamente, lo cual notamos desde el género del título hasta la amplia diferencia de mecánicas que hay entre uno y otro. Este juego va más de exploración relativamente abierta, crianza de “monsties”, la versión no demandable de Pokémon y un RPG más profundo y sustancioso que lo habitual en series de Capcom. El juego en su ejecución de como resultado una aventura que se juega y se ve de forma extraordinaria; dando esperanzas de una mayor participación en un mercado complicado con este tipo de temas como lo es el occidental.

¿De qué va el juego?
Como lo mencioné en un inicio, Monster Hunter Stories 3: Twisted Reflections va acerca de los Riders, jinetes capaces de hacer vínculos espirituales y afectivos con los bicharracos que otrora tratábamos de cocinar en MH: Wilds. En esta historia tu personaje es el príncipe/princesa del reino de Azuria, y te gusta pasar todo el día haciéndola de guardabosques y entrenador Pokémon; aunque generalmente el rey no tiene problema con esto, dado que está cerca de entrar en guerra con la nación vecina de Vermeil, te está considerando a ti y a tu equipo como parte de la armada que entrará directamente en la guerra, lo cual es comprensible, considerando que tu mascota es un dragón gigante de 4 metros que escupe fuego.
Como si esto no fuera suficiente, en tus viajes empiezas a encontrar rastros de un extraño fenómeno: los diferentes biomas están comenzando a cristalizarse, lo que provoca que los monstruos se vuelvan violentos. Por lo que tendrás que dividir tus esfuerzos entre resolver esta muy importante amenaza y controlar a los changos vecinos que amenazan tu preciosa herencia.
Narrativamente, estamos ante la historia más adulta y oscura que ha tenido la subserie. Las cortes visuales sobresalen como uno de sus puntos más fuertes, con secuencias que recuerdan a producciones de anime de alta categoría. El trabajo de cámara y la expresividad de los personajes ayudan con la inmersión y a darle emoción a la historia que nos están contando. Considerando que Monster Hunter históricamente no se ha preocupado tanto por la narrativa, este un cambio similar al que vimos en MH: Wilds.

Jugabilidad en equilibrio
El juego se basa en un sistema de combate por turnos, con una triada clásica visto en otros juegos del estilo, solo que aquí se llama Poder-Velocidad-Técnica. La novedad en comparación con otros títulos es que el enemigo y tu grupo pueden tener turnos superpuestos, lo que te orilla a leer y aprender a predecir el comportamiento de los bichos. Aunque el combate es mucho más elaborado, el progreso y el aprendizaje de este es muy satisfactorio, sobre todo si te gusta entrar al tema de builds, patrones y herencia al estilo Pokémon.
Comparado con otros exponentes del género, Monster Hunter Stories 3: Twisted Reflection encuentra una identidad muy clara. Frente a propuestas como Pokémon, ofrece un sistema de combate notablemente más profundo y estratégico, además de una narrativa mucho más trabajada. Si se le compara con JRPG como Persona 3 Reload o Shin Megami Tensei V, no alcanza el mismo nivel temático o filosófico, pero sí compite directamente en cuanto a construcción de sistemas, progresión y sensación de avance. El ciclo de exploración, cacería, crianza y mejora resulta sorprendentemente adictivo.

Imagina un juego de anime que se ve como anime. Carajo, imagina dos
Un mundo vivo y en movimiento, aderezado con escenarios coloridos, vibrantes y bien detallados. A esto auméntale que las animaciones en combate, sobre todo en ataque combinado y “ultis” están para que te de una epilepsia. El creador de personajes y el menú de personalización de Monsties es robusto y completo y aunque puede notarse más informal que las sagas principales, verás en los detalles que conserva la esencia de Monster Hunter en conjunto.
También algo que lamentablemente tengo que destacar es que es un juego que salió sin problemas técnicos o errores o necesidad de parches de emergencia. Triste que algo que debería ser norma sea motivo de sorpresa, pero después del vergonzoso desempeño de MH: Wilds, es bueno saber que el equipo está trabajando para que situaciones así no se repitan.

No todo es miel sobre hojuelas
Si conoces bien la saga o si no tienes mucha paciencia, el ritmo del juego en un principio es extremadamente lento, mucha historia, mucho texto y poca acción, así mismo, conforme vayas progresando veras que no hay mucha variedad en cuanto a tipos de misiones secundarias se refiere. El combate, mayormente positivo, tiene también menús y cosas que complejizan innecesariamente el juego, pero tampoco es un parteaguas para el juego en mi opinión.
Cabe mencionar que, aunque el tema de personalización rescata un poco este apartado, la variedad de “Huntermones” no es tan amplia como podría haber sido, lo que también le pega un poquito en el contenido de final de juego, donde te quedas sin cosas que hacer después de terminar la historia.

Conclusión
Twisted Reflection es a mi gusto la mejor entrega de la serie. Una historia madura, con buena profundidad, combate por turnos bien ejecutado y unos visuales sobresalientes, garantizan un juego que gustará por igual a fans de la serie principal y del JRPG en general.


