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Reseña. Resident Evil Requiem – ¡Épico, obscuro, brutalmente perfecto!

Resident Evil no es solo una saga de terror: es una evolución constante que ha transformado cómo sentimos el miedo en los videojuegos y con Resident Evil Requiem, no es la excepción. Desde los pasillos claustrofóbicos y la tensión calculada de los primeros títulos hasta la acción cinematográfica de entregas posteriores, la franquicia ha sabido reinventarse sin perder su ADN. Resident Evil 2 marcó un antes y un después: fue allí donde Leon dejó de ser un novato para convertirse en EL PERSONAJE de la serie, aunque muchos —como yo— siempre han querido que Claire reciba más protagonismo. Y es que, a decir verdad, sabemos que Claire lo merece.

Después llegó Resident Evil 4, una obra maestra que amplió el alcance del género. Después RE6, que en su momento dividió opiniones, pero aportó ambición y escala. Ahora, en Resident Evil 9, encontramos a un Leon distinto: más maduro, a veces agotado, pero inquebrantable en su sentido del deber. Trabaja en la DSO (Division of Security Operations), fundada en 2011 para combatir el bioterrorismo, y enfrenta una amenaza personal: Leon padece una infección que parece incurable, lo que convierte cada misión en una carrera contra el reloj.

A su lado está Grace Ashcroft, cuyo destino se entrelaza con el de Leon. Él la protege, la guía y la rescata, pero ella también demuestra recursos y capacidad para salir adelante por sí misma. Esa dinámica —un héroe que ya no es invencible y una compañera que no es solo damisela— es el latido emocional de esta entrega.

Comencemos con esta reseña y prepárate para una historia donde la responsabilidad pesa, el tiempo corre y cada decisión puede ser la diferencia entre redención y condena.

Resident Evil Requiem. Historia

Resident Evil Requiem te atrapa desde el primer momento porque mezcla la misión clásica de Leon —erradicar el bioterrorismo desde la DSO. Todo esto con un misterio íntimo que lo obliga a bajar la guardia. Grace Ashcroft no es solo una pieza más del rompecabezas: su sangre y su pasado son la llave de algo mucho más grande y peligroso. Leon debe descubrir por qué todos la persiguen mientras lucha contra el reloj de su propia infección.

Victor Gideon aparece como la sombra que mueve los hilos. Es el personaje que continúa con seguir esparciendo el terror y el bioterrirsmo en el mundo. Es un investigador con pasado en Umbrella que nunca dejó de experimentar. Compró un centro de cuidados para seguir con sus trabajos clandestinos y ahora busca “liberar” lo que llama Elpis. Su obsesión conecta directamente con los viejos horrores de la mansión Spencer, Raccoon City y con una operación gubernamental envuelta en secretos.

Elpis funciona como un codename con resonancias mitológicas —la esperanza encerrada en la caja de Pandora— y, en la trama, se refiere a una operación o patógeno que varios actores quieren controlar.

Esa mezcla de amenaza global y drama personal convierte cada escena en una carrera emocional. Leon ya no es el héroe invencible; es un veterano cansado que debe priorizar, confiar en aliados y aceptar que proteger a alguien como Grace puede significar arriesgarlo todo. Gideon empuja la narrativa hacia un desenlace donde la esperanza y la condena se confunden. Capcom deja deliberadamente preguntas sin responder para que el jugador las descubra en el camino.

Resident Evil Requiem. Jugabilidad

Resident Evil Requiem continúa con la misma fórmula que muchos conocemos: puedes jugar en primera o tercera persona. La elección cambia radicalmente la experiencia. Primera persona intensifica el terror y la inmersión; tercera persona ofrece mejor control situacional y una sensación más clásica de la saga. Aunque la recomendación general es probar en primera persona para vivir el horror de cerca, si prefieres la tercera persona —como yo— la experiencia sigue siendo excelente y más cómoda para el combate y la exploración.

La jugabilidad se articula en dos estilos claramente diferenciados según el personaje. Con Grace Ashcroft la propuesta es tensión pura. Su ritmo es más lento; su puntería tiembla cuando está ansiosa; y en momentos clave sufre ataques de pánico que la hacen perder el control, moverse erráticamente y chocar contra el entorno. Esto te obliga a priorizar la evasión, el sigilo y la gestión emocional de Grace: esconderse, usar distracciones, conservar munición y optar por rutas alternativas antes que enfrentamientos directos. La sensación me hizo recordar a Haunting Ground: vulnerabilidad, miedo corporal y la necesidad de improvisar para sobrevivir. Si juegas con Grace en primera persona, esa ansiedad se siente aún más cruda, similar a lo que vivíamos con Ethan Winters en entregas pasadas.

Con Leon la experiencia cambia a acción contenida. Sus secciones son una bocanada de aire fresco después de la tensión vivida con Grace: movimiento más firme, apuntado estable, acceso a armas contundentes —incluida su poderosa hacha— y mecánicas pensadas para el enfrentamiento directo. Aunque Leon sufre una extraña infección, eso añade un temporizador narrativo, en lo jugable sigue siendo el personaje para “patear traseros”: mejores estadísticas de resistencia, opciones de combate cuerpo a cuerpo y herramientas para abrirse paso entre hordas y jefes. La alternancia entre la fragilidad de Grace y la contundencia de Leon crea un ritmo narrativo y jugable que evita la monotonía.

En lo técnico, el juego refina elementos clásicos: gestión de recursos, inventario limitado, puzzles ambientales y encuentros con enemigos que requieren tácticas distintas según su tipo. La cámara y el apuntado se sienten pulidos en ambas perspectivas; la transición entre primera y tercera persona mantiene coherencia en controles y sensibilidad.

Consejos prácticos

  • Con Grace: prioriza sigilo; usa el entorno para esconderte; guarda munición; aprende las rutas de escape.
  • Con Leon: adopta un estilo más agresivo pero calculado; utiliza el hacha para todos los enemigos (te ayudará bastante y ahorrarás municiones), para realizar parry y para romper barreras.
  • Cambio de perspectiva: prueba un par de horas en primera persona para las secciones de Grace y alterna a tercera persona para las de Leon si buscas balance entre inmersión y control.

Curva de aprendizaje

La curva de aprendizaje de Resident Evil 9 es cómoda y familiar. Los controles responden como en entregas recientes, por lo que no hay sorpresas para quien ya conoce la saga. Puedes elegir entre primera o tercera persona, y esa decisión define gran parte de la experiencia, pero no altera la base de las mecánicas. Si vienes de juegos anteriores, te adaptarás rápido; si eres nuevo, el juego te guía sin volverte loco.

Hay un modo Clásico pensado para quienes buscan tensión pura. En ese modo, y especialmente cuando juegas con Grace, regresan los icónicos Ink Ribbons. +Usalos sabiamente: son la única forma de registrar tu partida en ciertas secciones. Si no los usas y te eliminan, tendrás que volver a la última partida guardada. Esa mecánica recupera la sensación de riesgo de los Resident Evil clásicos y obliga a planear cada avance.

La jugabilidad de Grace exige paciencia y estrategia. Su ritmo es más lento, su puntería tiembla en momentos de ansiedad y puede sufrir ataques de pánico que te descontrolan temporalmente. Por eso, en el modo Clásico cada decisión sobre cuándo guardar, cuándo esconderse y cuándo avanzar tiene peso real. Con Leon, en cambio, la curva es más indulgente. Sus secciones permiten un estilo más directo y agresivo, pero sin eliminar la necesidad de gestionar recursos.

El Doblaje

Resident Evil Requiem brilla en su apartado vocal y ofrece dos experiencias distintas según el idioma que elijas. En inglés, la actuación es sólida y familiar: Nick Apostolides vuelve a darle a Leon esa mezcla de temple y humanidad que lo ha definido, mientras que Angela Sant’Albano debuta en el mundo del doblaje para videojuegos como Grace y cumple con creces en su primer papel, aportando matices que ayudan a sostener la tensión emocional del personaje.

Desde el lanzamiento también contamos con un doblaje completo en español latino, con localización que no se guarda nada y que incluye groserías cuando la escena lo pide. Gerardo García como Leon es sublime; su trayectoria se nota y su interpretación domina cada escena de acción y cada momento más íntimo. En general, el doblaje en español está muy bien trabajado y aporta una capa de cercanía para el público latinoamericano.

Dicho esto, la voz de Grace en español tiene altibajos. En momentos clave no transmite del todo la ansiedad y el terror extremos que el guion exige, lo que reduce algo la inmersión en sus secciones más frágiles. No es un fallo constante, pero sí lo suficiente para que, personalmente, la versión en inglés me parezca superior en términos de carga emocional.

Mi recomendación práctica. Si buscas la interpretación más fiel al tono dramático y no te importa leer subtítulos, juega en inglés. Si prefieres la inmersión total en tu idioma y disfrutar de una localización con personalidad, el español latino cumple y ofrece una experiencia muy disfrutable, sobre todo por la voz de Leon.

Aspecto visual y sonoro

Visitar lugares icónicos como Raccoon Police Department provoca una mezcla de nostalgia y asombro. Ver esos pasillos y salas ahora casi en ruinas conmueve: Capcom logra que el recuerdo se sienta vivo, y la reconstrucción del escenario está hecha con tanto mimo que es fácil que se te escape alguna lágrima al reconocer cada rincón. Los entornos secundarios también están muy trabajados; cada edificio, cada laboratorio y cada calle transmiten historia y peligro.

El apartado sonoro acompaña a la perfección. Las composiciones musicales mantienen la tensión necesaria en los momentos clave y se abren cuando la escena lo pide, creando picos emocionales muy bien medidos. Los efectos especiales son sobresalientes: pasos, crujidos, disparos y sonidos ambientales ganan mucha presencia. Si juegas con audífonos, donde la espacialidad y la dirección del sonido elevan la inmersión a otro nivel.

En conjunto, gráficos y sonido no solo sirven al espectáculo: potencian la narrativa y la jugabilidad. La atmósfera se siente casi palpable, los sustos funcionan y los momentos de calma permiten apreciar el detalle. Si buscas una experiencia audiovisual que te envuelva, Resident Evil Requiem cumple y lo hace con estilo.

Gráficos y rendimiento (en PC, utilizando una RTX 5080 de Nvidia)

Gracias también a NVIDIA Latam, tuvimos acceso anticipado a Resident Evil Requiem, para jugarlo en PC. Aquí fue donde el Erik Contreras, nuestro editor en jefe, tuvo la oportunidad de probar a fondo.

La realidad de las cosas es que Capcom entrega una versión impecable en PS5, con texturas nítidas, iluminación dinámica y un nivel de detalle que hace que cada escenario respire. Además, recibimos un código para probar RE Requiem en una RTX 5080, y la experiencia confirma que el motor RE Engine está exprimiendo al máximo el hardware moderno. En esa tarjeta, el juego luce increíble: reflejos más realistas, sombras más profundas y una definición en partículas que eleva la sensación de presencia en cada sala.

El uso de DLSS marca una diferencia tangible: permite mantener una tasa de frames estable sin sacrificar calidad visual, lo que resulta clave en escenas tensas donde la fluidez importa tanto como la atmósfera. El Path Tracing en RE Requiem añade otra capa de realismo, con iluminación global y rebotes de luz que hacen que materiales como metal, vidrio y superficies húmedas respondan de forma natural a las fuentes lumínicas. Esa combinación —DLSS para rendimiento y Path Tracing para fidelidad— es la razón por la que, con audífonos y pantalla adecuada, el juego se siente cinematográfico y a la vez jugable.

Vimos avances de esta sinergia entre Capcom y NVIDIA desde el CES 2026, cuando la demo de Pragmata mostró cómo la compañía está aprovechando tecnologías de trazado y upscaling. Resident Evil 9 recoge esa misma filosofía: optimización técnica pensada para hardware de última generación y una implementación que no es solo demostrativa, sino funcional dentro de la experiencia real de juego. En resumen, Capcom no solo entrega arte y diseño; también demuestra que sabe sacar partido de las herramientas gráficas actuales para potenciar la inmersión.

Conclusión visual: si tienes una tarjeta potente como la RTX 5080, DLSS activado y soporte para Path Tracing, Resident Evil 9 se transforma en una experiencia audiovisual de primer nivel. Si no, la versión en consolas de nueva generación ya ofrece un acabado sobresaliente que no decepciona.

Conclusión

Resident Evil Requiem es, sin discusión, un 10 de 10. La entrega combina una historia que engancha, una jugabilidad que alterna tensión y contundencia con maestría, y un apartado audiovisual que emociona en cada rincón. Lo jugué a fondo y lo terminé en 18 horas porque me gusta explorar: cada sala, cada detalle y cada posible easter egg están pensados para ser descubiertos, y la recompensa por hacerlo es constante.

La dualidad entre Grace y Leon funciona a la perfección: la fragilidad y la ansiedad de ella generan momentos de terror puro, mientras que las secciones de él son pura adrenalina y satisfacción. El RE Engine brilla en PS5; los escenarios icónicos, ahora en ruinas, golpean la nostalgia y la atmósfera sonora con audífonos eleva la experiencia a otro nivel. El doblaje en inglés me pareció superior en carga emocional, aunque la localización en español latino, con Gerardo García como Leon, aporta mucha personalidad.

Este juego no falla en ninguno de sus frentes: narrativa, diseño de niveles, ritmo, mecánicas y presentación técnica. Por todo eso, debe ser considerado inmediatamente para GOTY, y es muy probable que termine nominado. Si buscas una experiencia completa que combine terror, acción y emoción, Resident Evil Requiem es la entrega que estabas esperando.

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